martes, 10 de junio de 2008

Paco Barrios "El Mastuerzo" en Monclova

Miércoles 14 de Mayo. Miércoles de 48 grados centígrados. Miércoles de maquiladora asfixiante. Las horas se arrastraban en el reloj, lentas como tortugas asoleadas en canícula. Se llegan las seis con seis y la musiquita que nos avisa a todos los esclavos (perdón, trabajadores) que nos podemos ir a nuestras cajas(perdón, casas) de infonavit, retumbo gloriosamente en mis orejas y me anime un poco. Faltaban escasos minutos para que, cuatro días después del día de las madres, un juglar correoso y con un alto kilometraje recorrido en la polvorosa brecha del rock, nos viniera a recetar a los monclovenses una excelente noche de canciones subversivas, chacoteo guacarocker y madres al por mayor.

En la plaza principal había sillas; unos cuantos monitores de bocinas, una manta del rockcoahuila, evento que realiza el gobierno del estado con el fin de difundir la cultura del rock.(¿Será ese el verdadero fin o habrá alguna treta politiquera de trasfondo?). La promoción fue escasa, pero aun así llego algo de gente. En el publico se veían rockeros viejos, chavos con audífonos, estudiantes de secundaria, señoras con niños llorones y viejitos pensionados.

Después de un rato se sube al kiosquito un güey de esos que trabajan en la presidencia a leer (muy mal, por cierto) desde una hojita la trayectoria de Paco Barrios “El Mastuerzo”; después de la penosa presentación, Se trepa el Mastuerzo con guitarra en mano, camisa roja sin mangas y su ya característico corte de pelo.
Un robocop pacheco, armado con versos y acordes, estaba a punto de ejecutarse al personal.

Con voz pausada, Paco Barrios se encargó de llevarnos a dar una vuelta por las diferentes etapas de su vida musical; Le dio un repaso a la obra del maestro León Chávez Teixeiro ( “Quince metros tres pulgadas ocho octavos dieciséis”), y se siguió con rolas clásicas de la era botella.

Nunca dejara de sorprenderme lo que una guitarra tocada con hartos huevos es capaz de transmitir; El Mastuerzo dejó en claro de donde viene y por donde la gira; De su lira y su garganta brotaban canciones para la gente que esta cansada del pan con lo mismo de los políticos, canciones para las grandes minorías, canciones para las y los desahuiciados de amor, para el carnal que deja su tierra, para los despreciados y todo eso, sin perder su clásico humor botello.

Para cuando toco “Prohibido”, el Mastuerzo ya tenia ganado el corazón del publico presente; El sentimiento le brotaba y su voz y su guitarra le zarandeaban los sentidos al que se dejara.

Un fuerte terregal y unas inofensivas gotas de lluvia amenazaron con dar por terminada la velada, pero después de unos breves titubeos, Paco Barrios se regresó para seguir tocando un par de temas mas y retirarse como debe ser: curándosela del presidente ( ¿espurio? Jeje) Calderón y haciéndonos cantar a todos “te sientes la mamá de tarzán... no le eches tanta caca a tu papel”.


Con eso habría sido suficiente para entender que el maztuerzo es un artista en toda la expresión de la palabra; el carnal mas alivianado, sencillo y humilde del rock mexicano, un luchador entusiasta de las causas sociales y un músico auto-excluido de toda la parafernalia, frivolidad y autocomplacencia de la que el rockcito mexicano(Hugo García Michel dixit) hace gala.
Decía, con eso habría sido suficiente; pero el Mastuerzo aun tenia mucho más que mostrar.

Varia gente nos acercamos a tomarnos la foto del recuerdo con el Mastuerzo y ya encarrerados, la huicha (un amigo) lo invito a seguir la fiesta en casa de Pablo, otro amigo. Cual seria nuestra sorpresa cuando dijo que si, que con todo gusto se echaba unas cervezas con nosotros.
Sobra decir que fue una noche chingosísima. Entre cervezas y humo, el Maztuerzo cotorreaba con nosotros sobre la situación de La Otra campaña, sobre el rock nacional, sobre las aventuras nostálgicas y entrañables con la Botellita de Jerez; se hablo sobre Teixeiro, sobre el Rockdrigo, sobre los Tacubos y sobre Lora.

Pero lo que me pareció mas interesante fue su disposición y deseo de escuchar las rolitas que se tocan por este lado del norte (Específicamente en Monclova); se rolo una guitarra de Palo entre Pablo, El Rico y yo ( los tres güeyes metidos en este pedo de la rocanroleada desde hace ya algunos años) y me sorprendió un chingo la atención que le puso a cada rola; nos dio su opinión de ellas y nos recomendó crear una comunidad de “roleros” monclovenses; es decir, que la banda que tenemos la inquietud por hacer canciones, nos reuniéramos para compartir puntos de vista, ideas y rolitas.
Le comente sobre la propuesta que se le había hecho al Estorbo( grupo donde toco y que actualmente esta en receso indefinido) por parte de un colectivo de saltillo, de grabar un tema de él y con toda sencillez dijo que le parecía excelente; que le daría mucho gusto y que si queríamos, con gusto colaboraba con nosotros.

La noche comenzó a hacerse madrugada y llevamos al Mastuerzo a su hotel en la combi del Gigo. Le invitamos unos “jotchos” ( entiéndase hot dogs para trasnochados con poco varo) de un puestecito enseguida de la iglesia del centro y la señora que lo atendía, ¡se acordó de Pancho! Jajaja el personaje de El Mastuerzo en “ Alcanzar una estrella” , la novela de Telerisa.
Nos despedimos de Paco Barrios, con la satisfacción de haber convivido con una leyenda del rock nacional, pero más que todo, satisfechos por haber conocido a una persona tan a toda madre.


Todavía contagiados por toda esa buena vibra que El mastuerzo irradia, llegamos a casa de pablo a echarnos la ultima bironga.

Cuando llegue a mi casa, eran las tres de la mañana. Sabia que mañana había que ir a trabajar, pero me acosté con una sonrisa de oreja a oreja; total, cuando comiencen los regaños de mi jefe, le pondré play a mi grabacha mental y empezara a sonar esa voz rasposa diciendo: “ ¿Te sientes muy nariz? Tan respingada que parece que traes bigotes de cagada; hijo de la chingada, tu y tu prenda amada; inagada da vida beibeeee...”



jueves, 29 de mayo de 2008

Yongol


Hoy me regresaron del trabajo; acumulé tres retardos y me suspendieron un día. A pesar de que el descuento en mi quincena me va a arder hasta el alma, me dispongo a disfrutar de este descanso forzoso.

Ahora mismo estoy escuchando a una banda llamada Yongol; puedes escucharlos aqui. Eran de Chihuahua (al parecer ya no existe) y su sonido se asemeja al de Explosions in the Sky. Tienen canciones interesantes.


Estoy algo cansado y no se de que. Los mosquitos me estan comiendo los pies. Todo esta muy tranquilo aquí en la casa; solo se escucha el ruido del aparato de aire.

Tengo muchas cosas pendientes por anotar en este cuaderno público y digital, y espero poder irlo haciendo poco a poco.

miércoles, 30 de enero de 2008

Neutral Milk Hotel

Es bastante extraño la forma en que la música toca a las personas dispuestas a dejarse tocar. A veces parecería que somos como piezas cambiantes de rompecabezas y de repente aparece esa música que jamás imaginamos que existiera y embona perfectamente en nuestro espacio.

Asi me sucedió con Neutral Milk Hotel. En realidad no conozco la ficha técnica de la banda, pero de inmediato reconocí la sensación en el estomago (esa que me avisa que me estoy topando con algo bueno) al escuchar una de sus canciones, "The King of Carrot Flowers". Me acerque a su música con algo de recelo y es que, de un tiempo para acá, lo que tanta gente insiste en llamar “indie” no me inspira mucha confianza. El caso es que me lleve una grata sorpresa al descubrir sus canciones entre desenfadadas, melancolicas y con un acentuado sentido de la melodía. Su música es una mezcla de extraña nostalgia, trompetas emotivas, ruidos raros y acordes que transmiten estados de ánimo.

Tengo entendido que la banda ya no existe, lo cual es triste. Su Folk-pop-enfermizo con guiños al punk es muy disfrutable.

Búsquenlos en youtube y se llevaran una grata sorpresa.




Ocio



Ahí estoy tirado de panza en el piso recién trapeado. Nunca me entere que ese ocio, del que renegaba a los 8 años, jamás volvería. Con unas gastadas bermudas y una playera, viendo desde el suelo como subía el vapor afuera, en la calle. En la vieja grabadora se oye “Sara” de El Tri y el mediodía hace que todo se vea brillante, exagerado por el umbral de la puerta. Las sabanas que tiende mi Madre en el patio se revuelven con un viento suave, que no es suficiente para disipar el calor de los 36 grados centígrados.

Son vacaciones y no hay nada que hacer. Ver la tele, leer algo, dibujar, repetir los hasta el hartazgo mis casetes grabados; en ese momento ya me había fastidiado todo.

Y ahí esta mi mama y sus interminables mandados.

Salir descalzo corriendo a la tienda de doña Lichita, con el envase de Coca Familiar y el cartoncito que funcionaba como una rustica tarjeta de crédito. Las tortillas, la cebolla, el refresco y medio de molida. “ ¡Ahhh y unos chetos Lichita!”. Correr con la bolsa y el refresco toda la cuadra de regreso a mi casa, pararme en la sombrita de la mora, esconderme los chetos en la bolsa de la bermuda y poner todo en la mesa.

Me quito el sudor de la frente con el brazo y me vuelvo a acostar en el piso de la sala, comiendo chetos y cuidando de no hacer mucho ruido al masticar; a esperar que el interminable día pase, a que baje un poco el sol, a que regrese mi padre del trabajo con una revista, a desaburrirme. Bájate del avión, FZ-10...

Y ahí estaba yo; renegando del aburrimiento sin saber que jamás regresaría esa clase de ocio.

Verde


El verde, el placido verde de los sueños. Siempre ese verde de bosque, con rayos de luz colándose entre las hojas de los árboles, como si el mundo entero se moviera en cámara lenta.

El olor a vida, a plantas, mientras se esta solo por horas, o por minutos largos. Probablemente sea de mañana, pero en los sueños nunca se puede saber la hora exacta; realmente no importaría.

No tendría por que regresar de ahí. Todo esta en orden. Como parte de un cuadro armonioso en formas y colores, nada desentona.

Sentado entre el pasto y la tierra, imaginado otras cosas, más allá de los sueños. Pareciera que por un instante todo cobra sentido. Son esos pequeños lapsos donde se puede creer que hay un motivo, un porque de las cosas.

Inamovible, casi eterno. Pasan los rostros y los momentos.

Recargando el mentón en las rodillas, se imaginan vuelos, o se recuerdan cosas, apenas destellos de otros tiempos.

Probablemente sea de tarde, en el pequeño pueblo, cuando la gente regresa de la laguna, los niños en shorts.

Y en el bosque la luz floja y anaranjada hace mas irreal lo que solo existe cuando se cierran los ojos, y al final todo cobra un color azul morado, antes de que la luna comience a brillar en los troncos y las piedras.

El viento refresca. Se oye el crujir de las ramitas secas al regresar.

A lo lejos, Se ve la luz del patio de la casa de la abuela.

Se que voy a despertar.


lunes, 24 de diciembre de 2007

1

Larga caminata mañanera; el viento frió en las mejillas resecas.

Dulce separación del vicio. Se pueden ver cosas distintas, como a través de un vidrio mas limpio.

Las chimeneas industriales arrojan su humo negro, y hasta eso encaja.

Deje de aferrarme a todo el antiguo ritual del sufrimiento existencial.

¿Quién sabe?, Podría ser mi oportunidad.

Mis tenis sucios me llevaran a un lugar seguro.

Si, mi sombra en el asfalto va un poco mas adelantada que yo; intuye algo que no se.

Mi voz resuena en mi cabeza, mi voz, como un mantra.

También esas canciones tristes, pero por alguna razón suenan diferentes.

Reconozco las nubes, no son de este tiempo. Son de una Palestina vieja de la cual guardo un recuerdo falso, apenas una imaginación; o de un 1995 estático en mi memoria.

De cualquier forma ya no me afecta, es mas como un amigable equipaje sensorial.

Esperanza, ¿es eso? ¿Procesos químicos haciéndome ver oasis de algo cercano al optimismo?

Paz. Tiene que ser Paz.

Solo falta ella.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Tiempo

No me veras por que tu tiempo no es mi tiempo.
Cuando sales a la calle con la vida a cuestas, yo duermo en la más miserable (para ti) de las autocomplacencias.
Cuando te esmeras en conseguir todos tus juguetes dadores de estatus que te convierten en el hombre simio de los guijarros más bonitos, yo sobrevivo soñando las cosas que te repugnan.
No seré yo quien te juzgue, bastante tienes con los juicios de tus jefes, amigos, familia y compañeros.
Cuando atiborras tu cabeza con todos esos datos importantes, yo me revuelco en la inmundicia (para ti) de lo pueril.
Aceleradamente, dedicadamente, responsablemente, inteligentemente, jamás tienes tiempo para ser. Yo ya no soy, pero me siento mas vivo.
Me he tomado el tiempo; ese que a ti te rinde tan poco. Me he dejado caer de bruces al vacío, ese que tanto miedo te causa y que ironicamente llena tu vida.
Tal vez me arrepienta. Tal vez tengas razón. Pero creo que para ser una cobaya tome algo de valor.

Hasta luego luces artificiales y agua en conitos de papel.

Hasta luego días que no son días.

Hasta luego yo acobardado.

Hasta nunca, ojalá.